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Decorar un piso de alquiler: renovar con fundas y textiles


Vuelvo a la carga con algunas ideas para sobrellevar el cruel destino de inquilino de piso amueblado. La semana pasada os hablé del problema de los muebles intocables, y hoy os quiero mostrar algunas ideas para decorar un piso de alquiler renovando los textiles

Con la ayuda de Sandra, autora del divertidísimo blog Treinta y..., compañera de Red Facilísimo y sobre todo inquilina, hemos preparado este post con algunos consejillos para superar la síndrome del sillón estampado que tanto cunde entre nosotros los inquilinos... yo os enseñaré cómo hacer una funda fácil para cualquier tipo de silla, y Sandra os hará flipar con sus milagros textiles...



La idea es mostraros algunos ‟antes y después” que hemos recogido en nuestro peregrinaje por los pisos de alquiler, esperando que os sirvan como inspiración y para que veáis que no todo está perdido si os encontráis con muebles como los nuestros.

Mi funda fácil para cualquier tipo de silla


Comenzamos con el ‟rescate” de las sillas del salón de mi piso. Estuve un poco floja y no he hecho fotos de cómo era el salón antes de mi ‟restyling”, pero como para muestra basta un botón, viendo las sillas os daréis una idea:


La verdad es que la forma de la silla me gusta, pero no me gusta ni el tapizado ni el color. Si pudiera las pintaría y le cambiaría el tapizado, pero como no puedo he optado por cubrirlas con una funda. No me gustan las fundas compradas que no se adaptan a la forma de la silla y hacen un efecto bolsa bastante feo, por lo que pedí a mi madre (porque aclaro que yo de costura... nada) que hiciera las fundas, y con su ayuda intentaré explicaros cómo hacer una funda fácil para cubrir cualquier tipo de silla:



Lo primero que hay que hacer es coger el molde de la silla; con unas hojas de papel grande, haremos el molde apoyando el papel sobre la silla y dibujando lo mejor posible las piezas que véis en las imágenes:

– el contorno del asiento
– el respaldo, de adelante y de atrás si la silla es cóncava como la mía.

Ahora al molde del asiento y de la delantera del respaldo le agregamos 2 cm. de abundancia todo alrededor, en cambio a la trasera del respaldo, primero le agregamos unos 15 cm en la parte inferior, que serán la parte trasera del ‟faldón” lateral de la funda. Si la silla no es recta, sino que tiene la parte de arriba más ancha que la de abajo (como la mía), debemos dividir el molde a la mitad, porque haremos la parte trasera abierta para poder hacerla entar en el respaldo. Después de haber hecho estas dos cosas (agregar los 15 cm. y dividir el molde a la mitad) agregamos los dos centímetros de margen todo alrededor.

Para el faldón lateral, medimos el perímetro del asiento (sin contar la parte del respaldo) y hacemos un molde rectángular de esa medida por 15 cm., y luego agregamos los 2 cm. de borde.

Con todas las piezas cortadas, nos queda el armado:
– Cosemos el asiento a la delantera del respaldo (el borde inferior de la delantera del respaldo al borde del fondo del asiento):


– Cosemos el faldón a el asiento.


–Armamos la trasera del respaldo de la siguiente manera: hacemos el ruedo a los bordes internos, los que van a quedar abiertos, y luego los unimos con una costura de unos 20 cm. partiendo del borde superior:


– Ahora sólo nos queda coser la parte trasera a la delantera. Para cerrar la abertura trasera podéis usar velcro, botones, lazos, lo que más os guste.


El cambio es notable, y además las fundas tienen la ventaja de poder quitarlas fácilmente para lavarlas, lo que en mi caso, con una niña pequeña en casa, es una salvación.


El milagro de Sandra


Pero os había dicho que Sandra había realizado un milagro en su piso, y cuando veáis las fotos me daréis la razón.
Sandra se encontró con los clásicos sillones de pesadilla que suele haber en todo piso de alquiler que se precie. Y por supuesto también con paredes pintadas de colores dudosos, suciedad por doquier, etc, etc.
Pero ella no se perdió de ánimo, y controlando su instinto asesino, se puso manos a la obra y realizó el milagro que veréis a continuación:

Rincón deprimente A:


¿Por qué alguién elegiría comprarse unos sillones con ese estampado? Para mí es uno de los misterios más desentrañables, a la par de ‟¿cuál es el origen del universo?”. El caso es que Sandra, ni lerda ni perezosa, cogió el bote de pintura (el blanco hace milagros) y con unas buenas fundas lisas y cojines engamados, voilà!


Rincón deprimente 2:

Es increíble el cambio que ha logrado en el salón, pintando las paredes de blanco y eligiendo fundas y textiles que dieran luminosidad al ambiente. Este era el panorama cuando llegó al piso...


Paredes blancas, orden, cortinas bonitas que dejen pasar la luz, otra lámpara (horror!) y ya el panorama era otro:


Pero esos sillones seguían sin gustarle, así que probó con el amarillo:


Mucho mejor! Y si probara con un color más claro?


¡Increíble! Pero es el mismo salón, y los mismos sillones ¡lo juro!

Si queréis ver más fotos del cambio radical que Sandra le hizo a su piso , no os perdáis esta entrada, donde además de mostrarnos muchas más fotos, nos hace reír un rato (e indignar un poquillo) con su relato de su último encuentro con ‟la rata”, que es como ella llama a su casero (es que Sandra es de armas tomar).

¿Qué os han parecido estas ideas para renovar con fundas y téxtiles la decoración de un piso de alquiler? ¿Os ha servido el tutorial para hacer una funda para sillas?

Visitad nuestra sección Decoración Low Cost para ver más ideas buenas, bonitas y baratas.

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2 comentarios :

  1. Hola Marivi, es increíble lo que se puede hacer,me encanta vuestra transformación¡!. El piso de Sandra ya lo conocía, de hecho lo incluyo en mis antes y después de hoy, una gran trabajo ha hecho en ese piso de alquiler. Felicidades a las dos¡!

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